martes, 22 de marzo de 2011

Muchos años




Los vemos todos los días en las calles, algunas veces si es en la mañanas, algunos cobrando sus cheques, otros paseando y muchas veces en las farmacias; si es en la tarde, paseando a algún perro, o con alguien que los pasee a ellos.
Pero ¿por que la mayoría siempre nos fijamos en “ese tipo”?
Todos tienen ya, el pelo blanco (algunos con la posibilidad de teñirlo) la mayoría con algún movimiento raro de caderas, lo que repercute en las piernas, bastones, audífonos, remedios, etc.
¿Qué pasa con esos “viejitos” que ha pesar de haber trabajado toda su vida tiene que seguir haciéndolo hasta el día en que los llame “el de arriba”?
Hurgueteando basureros en busca de alguna lata de bebida o algún cartón, vendiendo ilícitamente algún pañuelo desechable o parche curita (algunos suman a su repertorio de productos las “dipironas”) pasan día a día, sus últimos días.
El viejo y la vieja reciben una pensión de $40.000 lo cual alcanza solo para lo básico en la casa, llamemos básico a un paquete de fideos (sin marca), algún kilo de arroz, mantequilla , tal vez algo de pescado y algún utensilio de aseo.  El pan se compra diariamente con la plata recaudada.
Después de un par de horas en algún hospital, consultorio o policlínico salen con una bolsita- generalmente de papel-  con algunas “tiras” de remedio, que también por lo general son ibuprofeno  por si tiene algún dolor.
¿Dolor? Que más dolor puede sentir una persona de 70 años que todavía a pesar de su edad no puede descansar ni un día, porque ni siquiera cuando están internados en algún hospital por alguna enfermedad lo pueden hacer, pensando en que comerán mañana o como compraran las recetas y mas recetas que la “señorita” o el doctor les mediquen.

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