miércoles, 1 de junio de 2011

Amor


El amor no tiene final. Aunque pase el tiempo siempre estará ahí, solo los que alguna vez lo sintieron pueden dar fe de eso y también de que jamás lo olvidaran.
El amor es como las estaciones, lleno de colores como la primavera, intenso como el verano, misterioso como el otoño y oscuro como el invierno; aun así es amor.
El amor no tiene final, el amor es fuerza. Puede ser que no se sepa distinguir o percibir, siempre está, solo hay que aprender a usarlo, manifestarlo y expresarlo.

ABSURDO HALLAZGO


Caminando por una calle llena de gente algún día encontré algo rojo y brillante en los adoquines del paseo, lentamente me fui acercando y bajando para poder tomarlo. Era un rojizo, sangriento y vivo corazón, lo tomé con cuidado, lo envolví cuidadosamente en algún pañuelo que salió del bolsillo del pantalón. Lo guardé y me propuse averiguar quien era el dueño.
Seguí caminando en busca de alguien que pareciera haber perdido el suyo, pero parecía que a nadie le importaba, la muchedumbre se abalanzaba una sobre otra para poder tomar alguna micro, taxi o simplemente para llegar rápido a sus hogares.
Se hacia tarde y yo también decidí caminar a mi casa, por el camino seguía en busca del dueño de tan absurdo olvido. Llegué, deje mi hallazgo a un lado, fui al dormitorio, me mire en el espejo y solo vi un ente blanco, pálido. Fui ahí cuando me percate de que el corazón era mío, recién ahí me percate de que haber regalado mi corazón, no había sido prudente.

Mírame


Miro tus ojos  cuando creo que he perdido todo. Solo en ellos puedo ver esperanza, sueños, esos sueños lejanos y locos que alguna vez nos unieron tan íntima y complementariamente.
Pero siento que esa mirada es esquivada silenciosa y lentamente, mirada esquiva y que evita el contacto, la proximidad.
Veo una insistencia en evadir las miradas con absurdas realidades, mis ojos se llenan de brillo entristecedor y de amargura dejándome ciega y sin poder verte.
Ya no podrás ver esa ilusión que algún día viste en mis ojos. Así será entonces, entre lágrimas te pediré que ya no me mires más.