martes, 22 de marzo de 2011

Súper

Muchas veces me habló y no lo escuché, otras pasaba por mi lado y no lo veía, simplemente porque estaba ciega.
Como pude obviarlo, como no tomarlo en cuenta.
Muchas personas dicen ¿Por qué no lo aproveche antes?  Y eso es lo que no quiero que me pase.
Hijo de padres esforzados, siguió su ejemplo, conoció al amor de su vida y formo su propia familia...



Nunca tuvo poderes especiales visibles, pero mágicamente hacia todo para que los demás estuvieran bien.
No volaba, pero corría o lo intentaba cada vez que alguien se lo pedía.
No tenia escudo protector, pero siempre sabia que hacer o decir para defender a los suyos.
Lo más impresionante, nunca usaba sus poderes con maldad, el solo quería resguardar a su familia, y tenerlos en la vaticueva de la verdad, respeto y unión.
Mi abuelo es un súper héroe, el hombre mas leal y correcto, un hombre que quizás se dejo pasar a llevar por los demás para no causar molestias.
Insisto, nunca hizo un embrujo o lanzó un súper poder a alguien.
Sus palabras mágicas preferidas, “la Irma”, los niños, la familia.
Contando sus historias e inventando otras a veces un poco fantásticas, reunía a generaciones en su vaticueva o simplemente donde estuviera.
Su traje, camisa de franela, camiseta y pantalones de cotelé lo hacían  el mejor súper abuelo y estoy casi convencida de que los remedios que tomaba no eran para lo que el nos decía “sus piernas”, si no para tener un poco mas de paciencia con nosotros y con el mundo tan cambiado y distorsionado que siempre comparaba con el de antaño. 

Muchos años




Los vemos todos los días en las calles, algunas veces si es en la mañanas, algunos cobrando sus cheques, otros paseando y muchas veces en las farmacias; si es en la tarde, paseando a algún perro, o con alguien que los pasee a ellos.
Pero ¿por que la mayoría siempre nos fijamos en “ese tipo”?
Todos tienen ya, el pelo blanco (algunos con la posibilidad de teñirlo) la mayoría con algún movimiento raro de caderas, lo que repercute en las piernas, bastones, audífonos, remedios, etc.
¿Qué pasa con esos “viejitos” que ha pesar de haber trabajado toda su vida tiene que seguir haciéndolo hasta el día en que los llame “el de arriba”?
Hurgueteando basureros en busca de alguna lata de bebida o algún cartón, vendiendo ilícitamente algún pañuelo desechable o parche curita (algunos suman a su repertorio de productos las “dipironas”) pasan día a día, sus últimos días.
El viejo y la vieja reciben una pensión de $40.000 lo cual alcanza solo para lo básico en la casa, llamemos básico a un paquete de fideos (sin marca), algún kilo de arroz, mantequilla , tal vez algo de pescado y algún utensilio de aseo.  El pan se compra diariamente con la plata recaudada.
Después de un par de horas en algún hospital, consultorio o policlínico salen con una bolsita- generalmente de papel-  con algunas “tiras” de remedio, que también por lo general son ibuprofeno  por si tiene algún dolor.
¿Dolor? Que más dolor puede sentir una persona de 70 años que todavía a pesar de su edad no puede descansar ni un día, porque ni siquiera cuando están internados en algún hospital por alguna enfermedad lo pueden hacer, pensando en que comerán mañana o como compraran las recetas y mas recetas que la “señorita” o el doctor les mediquen.

LO HEROSO DE ESTE MUNDO NO LO PUEDO VER


Y ¿Qué es lo hermoso de “este mundo”? ¿Un auto nuevo, ultimo modelo, avaluado en millones y millones, la ultima tecnología 4G, 10G, 60G? o quizás, la casa (o departamento) mas linda, mejor equipada y con la mejor vista.
Los colores, sin ellos ¿Cómo poder diferenciar algo tan simple y cotidiano como unos lápices?
¿Las flores? Como saber reconocer una rosa, un clavel o una orquídea? Con el tacto dirán algunos, yo me pregunto ¿no es muy caro el precio que hay que pagar para tener un tacto tan desarrollado?
Cuantas veces los hemos visto pidiendo alguna moneda o vendiendo cachivaches en las calles y nos hemos preguntado  ¿Cómo no los hacen “lesos”?
¿Cómo explicarle a un niño que es el pelo, la boca, nariz? Como son los perros, las pelotas, como definirle la forma de sus juguetes nuevos.
Y ni hablar de la independencia, depender de los padres, hasta que se case, normalmente con alguien de su misma condición y aun así seguir dependiendo de ellos (los padres).
Hay veces en que nos molesta hasta el sol, pero que darían ellos por verlo o saber como es.
Nos molestamos porque no podemos caminar en las calles  ¿y ellos? Con la misma muchedumbre, un bastón y una mochila de inseguridades normalmente pasan riendo p bueno, los pasamos y si miramos hacia atrás los vemos.
Nos molestamos por no tener plata para alguna entrada, una prenda de ropa, o el helado más grande, de donde pueden sacar plata ellos si ni siquiera lea damos oportunidades laborales. Volvemos  ala dependencia…
¿La ropa? Que entretenido y placentero es ir al mall, entramos a un probador con tres o cuatro prendas y nos decimos a nosotros mismos, éste me combinaría con la polera blanca con encajes y flores amarillas, éste otro se vería bien  con los jeans nuevos, me encanta este color, es combinable ¿combinación? Como poder explicarles sin que ellos tengan un punto de referencia, o quizás si, el negro que ven sus ojos día a día.  

A tu lado

Sentirte cerca es algo enfermizo, algo que me lleva a pensamientos más allá, es amor, quizás, pero por sobre todo es querer que llegue mañana, abrir los ojos y verte, sentirte o simplemente escucharte. Sin embargo no siempre es posible, el tiempo, la distancia, esa maldita distancia que nos separa, nos aleja y nos hace amarnos y desearnos cada día mas.
Y si, quiero estar todos los días a tu lado, sentirte cerca, pero se que no es posible, por eso lucho, pero de que me sirve luchar contra los sentimientos, luchar contra las ganas locas que tengo de estar contigo, luchar contra mis anhelos.
No quiero perderte, no quiero dejarte, no quiero que salgas de mis pensamientos, y aunque quisiera, creo que no podría, te veo en cada rincón, en cada niño riendo, en cada joven feliz, en cada padre protegiendo a sus hijos, en cada abuelo malcriando a algún nieto, te veo en cada esquina.
Te veo y te deseo.